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La Pobreza Lastima Incluso a Personas con Empleo

Marcha para janitors

Por Alexandra Mendoza, Hoy San Diego

Pese a que el Condado de San Diego registra índices de recuperación económica y generación de empleos, todavía miles de familias dependen de préstamos para solventar sus deudas.

De acuerdo con un reporte publicado por el Centro de Iniciativas Políticas (CPI), dichos indicadores no se han visto reflejados en comunidades de escasos recursos, pues el número de personas que viven en la pobreza continúa en aumento.

El año pasado, el índice de pobreza se mantuvo alrededor del 15.8 por ciento, lo que representa que alrededor de 212,000 personas en San Diego viven por debajo del índice federal de pobreza, de ellas, cerca del 42 por ciento tenía un trabajo de tiempo completo.

Peter Brownell, director de CPI consideró que esto se debe a que la mayoría de los trabajos que se han creado en los últimos años pagan apenas el salario mínimo o ingresos que no son suficientes para que una persona pueda cubrir sus necesidades básicas.

“La realidad es que la calidad de los trabajos en cuanto a lo que pagan, o si son de tiempo completo o medio tiempo, no son lo suficiente buenos para sacar a la gente de la pobreza, así que aunque muchos están regresando a trabajar no están ganando lo suficiente”, explicó el analista.

Entre las diez industrias con mayor número de trabajadores, los ingresos más bajos se encuentran en el sector hotelero y restaurantero con un ingreso medio entre los 26 mil dólares al año para un empleado de tiempo completo.

El análisis estipula que dicha cifra se encuentra por debajo de lo que una persona soltera requiere para cubrir sus gastos, lo que se agudiza en aquellos que deben mantener una familia.

El principal gasto para comunidades de bajos recursos es cubrir los costos de vivienda, ya que en ocasiones, la mayor parte de los ingresos son para pagar su renta mensual.

Esta situación ha derivado en que muchos opten por regresar a vivir con sus padres, busquen roommates, o en los últimos años, hay quienes han preferido —inclusive familias anglosajonas— buscar casa en Tijuana y cruzar la frontera todos los días, refirió Brownell.

Ejemplo de ello es Gloria Reygoza, madre soltera de una niña de tres años y que debido a que gana apenas poco más del salario mínimo se vio obligada a buscar departamento en el sur de la frontera.

Aunque el costo de su renta es menor a lo que sería si viviera en Estados Unidos, aun así le es difícil pagar sus deudas cada mes y tener lo suficiente para ver por ella y su hija.

“A veces no me alcanza a mí ni para comer, yo aseguro siempre a mi hija, que tenga su leche, comida y su niñera, que eso no me haga falta, ya lo demás si para mí no me queda, ni modo, vas y te compras un burrito de diez pesos ahí en la línea o un tamal, eso comes”, señala Reygoza de 24 años y quien hace apenas unos días quedó desempleada.

Cuando se ve en dificultades, asegura que requiere “pedir prestado aunque sea unos 20 o 30 dólares” a sus amistades, o ahorrando a través de cundinas para tener un extra cada determinado tiempo.

“Vives al día, tienes que administrarte bien porque de lo contrario, no alcanza”, confiesa.

La historia es muy parecida para Ana Rodríguez, residente de Chula Vista quien tiene dos hijos de ocho y diez años y vive con su madre para compartir gastos básicos.

Mientras que sus deudas mensuales, como renta, servicios, seguro de automóvil, oscilan alrededor de los 2000 dólares, en ocasiones sus ingresos están por debajo de esa cantidad, lo que la obliga a pedir préstamos a amigos o familiares o a utilizar su tarjeta de crédito.

Por tal motivo, la mujer, quien laboraba empacando carne en una empresa surtidora local, en rara ocasión tiene dinero suficiente para otras necesidades de ella o sus hijos.

“El extra son diez dólares y a lo mucho vamos a la playa, no es mucho, pero por mis hijos hago lo que sea, no tengo pero vamos a la playa”, comentó Rodríguez de 28 años.

El reporte de CPI llega meses antes de las elecciones primarias de junio, en la que votantes decidirán si el salario mínimo aumenta de manera gradual hasta los 11.50 dólares por hora.

Esta iniciativa del regidor Todd Gloria, misma que fue aprobada en cabildo y vetada por el alcalde, llega tras estimaciones de que a nivel local, el 38 por ciento de las personas no pueden cubrir sus gastos básicos. Un reporte reciente del Buró de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, ubica a San Diego como la cuarta ciudad más cara del país, seguida únicamente por Washington DC., San Francisco y Nueva York.

En contraste, dichas tres ciudades ya han adoptado medidas para aumentar su salario mínimo en algunos rubros, en unos casos a hasta 15 dólares por hora.

La medida que se votará en San Diego es calificada por analistas de CPI como “modesta”, pues consideran que 11.50 dólares por hora aun no serán suficientes para que familias puedan vivir dignamente.

“No va a solucionar el problema, pero para aquellos que están sufriendo cada dólar cuenta y esto haría una diferencia”, dijo Brownell, aunque consideró que de aprobarse sería un gran paso en búsqueda de mejores salarios.

Entre quienes se oponen a la propuesta está la Cámara de Comercio Regional de San Diego y el mismo alcalde de la ciudad, al considerar que los efectos serían negativos para la región al “debilitar la capacidad para crear y retener empleos”.

El director de CPI rechazó estos argumentos pues refirió que una forma de fortalecer la economía es dándole a familias más dinero a sus bolsillos, mismo que gastarán en sus mismas comunidades.

“Es gente que tiene necesidades como alimentar a sus hijos con comida de mayor calidad o tienen que comprarles zapatos, así que van a gastar ese dinero en un supermercado local o en una zapatería, lo que permite que nuestra economía crezca”.

Mendoza es periodista independiente.

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CPI San Diego
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